En lo alto de las montañas de El Recodo, a pocos kilómetros de la ciudad de Baní, se esconde un lugar que parece detenido en el tiempo. El camino serpentea entre árboles y cafetales, y el aire fresco anuncia que la ciudad quedó atrás. Allí, donde la naturaleza abraza al visitante con calma y verdor, se levanta el Museo Multicultural Juan de Dios Soto, un espacio que transforma la visita en un encuentro con la identidad dominicana.
El sueño hecho realidad
Todo comenzó con el sueño de Juan de Dios Soto, dirigente comunitario, gestor cultural y músico banilejo, que dedicó su vida a rescatar las expresiones más auténticas de la recolección de antiguedades. Su preocupación era clara: cada vez más, las tradiciones populares quedaban relegadas en un país que miraba hacia lo moderno y lo inmediato.
Con paciencia, pasión y un amor profundo por la cultura, fue reuniendo piezas, instrumentos y objetos que cuentan la historia de nuestra cotidianidad y de nuestras raíces. Así nació el museo, no como un edificio más, sino como un templo cultural levantado desde el corazón de un hombre que soñaba con preservar la memoria de su pueblo.

Un destino turístico con alma
La primera impresión al llegar al museo es el paisaje. El Recodo recibe a los visitantes con un escenario que mezcla naturaleza y tranquilidad. El aire puro y la vista de las montañas invitan a la contemplación, y el visitante siente que ya está viviendo una experiencia diferente.
Dentro, cada sala revela un mundo nuevo: tambores que narran la fuerza de la herencia africana, instrumentos artesanales que hablan de creatividad campesina, objetos indígenas que conectan con nuestras raíces más antiguas. No es solo mirar; es escuchar la voz de Juan de Dios a través de cada pieza, como si él mismo guiara el recorrido.
“Aquí uno no entra a un museo, entra a un pedazo vivo de la historia dominicana. Se siente que cada tambor y cada objeto tienen alma”, expresó María Hernández, visitante procedente de Santo Domingo.

Una parada en la ruta cultural de Peravia
El museo se ha convertido en un punto obligado dentro de la oferta turística de Peravia. Quien llega a Baní por sus famosas dunas o por el encanto de las Salinas de Las Calderas, encuentra en este espacio una razón más para adentrarse en la provincia.
El director provincial de Cultura destacó: “El legado de Juan de Dios Soto es invaluable. Este museo no solo preserva tradiciones, también enseña a los jóvenes a sentirse orgullosos de lo que somos como pueblo”.
El impacto en la comunidad
El Recodo, la comunidad que acoge el museo, también se ha beneficiado. No solo es un lugar para turistas; es un centro de formación, de encuentro y de orgullo comunitario. Allí se realizan talleres de música, actividades educativas para niños y jóvenes, y encuentros donde se celebran las tradiciones.
Proyección y futuro
El Museo Multicultural Juan de Dios Soto tiene todo para convertirse en un referente nacional e internacional del turismo cultural. En un mundo donde los viajeros buscan experiencias auténticas, este espacio ofrece exactamente eso: contacto directo con la esencia dominicana, contada por quienes la viven y la sienten.
La autenticidad es su mayor fortaleza. No fue creado para turistas, sino para preservar la cultura. Y es justamente esa verdad lo que lo convierte en un lugar atractivo, diferente y memorable.

Visitar el Museo Multicultural Juan de Dios Soto es mucho más que recorrer una colección. Es un viaje al alma de la cultura dominicana, guiado por el sueño de un dirigente comunitario que entendió que la identidad también se preserva con amor y con música.
En cada tambor, en cada fotografía, en cada objeto guardado, late el espíritu de un pueblo que se niega a olvidar quién es. Y ahora, gracias al turismo, ese legado se comparte con el mundo, convirtiendo a Baní no solo en cuna de paisajes inolvidables, sino también en guardián de nuestra memoria cultural.

